Hola mi nombre es Joan Sendra, soy profesor de yoga y Osteópata y me animado a generar contenido en formato podcast para dar mi opinión y mis conocimientos anatómicos sobre el yoga y poder ayudar a aquellos alumnos y profesores sobre los maravilloso efectos de las posturas, de los pranayamas y de las meditaciones.

El mundo ha cambiado con el ataque viral de covid y ya nunca nada será igual. Pero desde hace algún tiempo ya estaba ocurriendo que el profesor de yoga poco a poco ha ido cambiando la manera de dar y explicar las clases.

Los tiempos del maestro y del gurú se han ido poco a poco quedando atrás y una de las razones es el acceso a toda la información que internet nos brinda, con todo lo positivo y lo no tan positivo.

El alumno cada día tiene más conocimiento sobre las posturas y los beneficios de ellas, pero no siempre esta información está bien filtrada  y puede llevar a confusiones.

El alumno de hoy paga y exige conocimiento, cuando antes se suponía que el profesor era un maestro y no había discusión posible y por ende el profesor de yoga actual tiene que estar, no solamente activo en su práctica sino también tiene que ser un conocedor de anatomía, de los efectos de las ásanas sobre el cuerpo y la mente.

Porqué tenemos que tener conocimientos anatómicos un poco profundos? Las ásanas, los pranayamas y las meditaciones generan cambios físicos y psíquicos y no sirve la respuesta de antes, que era que el alumno tenia que auto-regularse, porque estamos trabajando con personas que confían en tí, en nosotros, por lo tanto tenemos una responsabilidad muy directa que no nos podemos desentender.

Pero nos encontramos con algo muy curioso, cuando acabamos una formación de yoga, donde hay que invertir un dinero considerable, el profesor recién salido de la escuela, no tiene una gran conocimiento sobre los efectos de las posturas y ocurre que el profesor Nobel suele cometer muchos errores (que es normal, para eso está la práctica) que pueden dañar o perjudicar la salud física o mental de un alumno.

Ya se que es un asunto un poco complicado, lo ideal pero difícil  que suceda, es que hubiera muchas opciones de hacer clases en prácticas con un tutor al mando y además con una gran conocimiento de las posturas y sus efectos, pero la realidad es totalmente diferente, salimos de las formaciones y nos enfrentamos con unos alumnos donde no conocemos nada de ellos y además somos poco conocedores del yoga y esa combinación desde mi punto de vista nos es adecuada. Si ponemos un ejemplo muy claro son los conductores de autobús recién salidos de las autoescuelas, cuando inician una ruta con alguna empresa, otro conductor es el encargado de explicarles las características de esa ruta y recibe multitud de consejos. En cambio un profesor de yoga es lanzado directamente al ruedo sin preparación alguna ni alguien que supervise.

Otro factor positivo pero inquietante es que muchos médicos empiezan aconsejar a pacientes que practiquen yoga para su salud, pero el médico no sabe que hay multitud de maneras de practicar Yoga. Por un lado agradecemos la confianza pero estamos preparados para dar clases con una hernia discal? Con una inflamación crónica abdominal, con fibromialgia, con cáncer…con un trastorno bipolar?

Ya se que un profesor de yoga no es un médico ni un terapeuta, pero lamentablemente tenemos que estar informados y tener conocimientos sobre ciertas patologías para no lastimar al alumno, y eso se consigue con formación permanente y no solo con la experiencia, también se que los cursos son caros pero no queda otra que destinar parte de los beneficios económicos de las clases para reinvertirlos, y si lo reinviertes  en formación nunca será dinero mal gastado, porque te dará mas conocimientos y por lo tanto atraerás a más alumnos y a su vez recuperarás con creces lo invertido. Pero no siempre los profesores admiten que tienen que formarse, yo me encontrado en situaciones que el ego del profesor impide seguir aprendiendo, como si ya hubieran llegado a la cima de la sabiduría y eso es un mal camino para el crecimiento del yoga.

Si no queremos que nos limiten nuestras clases o que nos obliguen hacer cursos que nada tienen que ver con el yoga, nos tenemos que adelantar a las situaciones, tenemos que ser unos buenos profesionales que sabemos de los que hablamos, que enseñamos con conocimiento y aparcamos nuestro ego para seguir aprendiendo día a día.

No se trata de hacer la postura perfecta, no se trata de participar en los juegos olímpicos del yoga ni concursos de posturas, no estoy hablando de los espectáculos físicos y acrobáticos, estoy hablando de que cuando un alumno te pida consejo sobre que puede hacer el yoga ante su patología, alguna afectación física o emocional podamos responder con autoridad y conocimiento de causa, que el alumno sepa que delante tiene a una profesora o profesor profesional que le va aconsejar sabiamente.

También desde mi punto de vista ya que soy profesor de yoga y Osteópata, es rodearte de profesionales de la salud, de terapeutas para poder derivar alumnos a estos profesionales, y estos profesionales a parte de estar agradecidos con nosotros también aconsejarán el yoga porque simplemente verán que si los alumnos lo practican correctamente las enfermedades y las podologías disminuyen.

Como se suele decir el conocimiento no ocupa lugar y no hay ninguna justificación para seguir aprendiendo y sobre todo por nuestros alumnos, ya que si cobramos por ello no seamos hipócritas, expandamos nuestros conocimientos, no nos guardemos secretos, no seamos gurús ni maestros, seamos unos profesionales y poco a poco la sabiduría nos otorgará maestría y no al revés.

Cuantos profesores empiezan a autodenominarse maestros? Desde mi punto de vista demasiados. La práctica y el conocimiento es el único camino para ir avanzado en nuestra sabiduría, y no hacia profesores con don de palabra y nada más. Un profesor tiene que ser completo pero humano, con conocimiento de causa pero humilde. El yoga no es milagroso pero si maravilloso y si elevamos nuestro aprendizaje son los alumnos y nosotros mismos que recibiremos el Néctar (Ojas) de la sabiduría del yoga.

En estos podcast cuando hable de ásanas, siempre me referiré con sus nombres en sánscrito, para tener una guia común, ya que suele pasar que una misma postura puede tener diferentes nombres, como por ejemplo Adho Mukha Svanasana, la podemos encontrar como perro boca abajo, la montaña, la pirámide… Para no llevar confusiones hagamos un esfuerzo y les llamaré por su nombre en sánscrito y aún así habrán variaciones según los linajes, pero que tengamos un punto de referencia ya que los podcast no podemos ver si no visualizar.

Bueno bienvenidas y bienvenidos.

Joan Sendra

6-6-2020