Este tipo de âsanas tienen como principal característica la utilización de la gravedad para llevar sangre y O2 hacia el cerebro, de esta manera activamos las glándulas intercraneales que son, el hipotálamo, la pituitaria y la pineal. 

Tenemos diferentes maneras de realizar este tipo de posturas, pero uno de los requisitos es que la cabeza esté por debajo del corazón. 

Pueden ser âsanas semi-inversas, es decir que la mitad del cuerpo está inclinado hacia abajo, como or ejemplo adho Mukha Svanasana o inversas “totales”, que casi todo el cuerpo está inclinado hacia abajo, como por ejemplo Sarvangasana.

Son posturas que también tienen un factor de equilibrio, por lo tanto como ha hemos visto anteriormente en el podcast de las posturas en equilibrio, participan los dos hemisferios cerebrales por la activación de las cadenas musculares cruzadas, por lo tanto son un tipo de âsanas muy completas pero tienen el inconveniente de que la sangre por el efecto de la gravedad aumenta la presión sanguínea intercraneal, por lo que no son recomendables para personas que tienen la presión alta o glaucoma.

A nivel estructural

Son âsanas  que van a permitir realizar un cambio de presión  de las articulaciones, sobre todo en las articulaciones de las extremidades inferiores como los tobillos, de las rodillas y de la cintura pélvica ya que reciben menos carga del peso corporal y de la gravedad.

A nivel muscular

Las posturas inversas o semi-inversas tienen un acción muscular en el proceso de construcción de las âsanas, una vez construida las cadenas musculares se encargan básicamente de sostener el equilibrio.

Uno de los músculos más beneficiados por este tipo de posturas es el diafragma, ya que las vísceras empujan este músculo hacia su extensión, y por lo tanto en su relajación.

A nivel orgánico

Todos los órganos quedan situados de una manera inversa respecto a su situación natural, por lo tanto vamos a facilitar el drenaje por efecto de la gravedad. Los órganos que más se benefician de este tipo de posturas son el hígado y el intestino grueso.

Facilitamos el vaciado sanguíneo y linfático de las extremidades inferiores hacia el corazón, que se va a encargar de moverlos hacia los riñones y de allí hacia su expulsión.

A nivel glandular

Tanto los órganos como las glándulas se ven beneficiadas por el vaciado sanguíneo y linfático que mejoran su funcionamiento.

A nivel energético, sutil y emocional 

Como ya hemos visto al principio, las glándulas intercraneales son activadas con el aporte de O2 hacia el cerebro  equilibrando los hemisferios cerebrales. Pero uno de los grandes efectos que producen las posturas inversas es la activación de la glándula pineal, expulsando hormonas y compuestos que nos facilitan la conexión espiritual.