Este tipo de âsanas implican además de la acción de todas las cadenas musculares, una condición más que es el mantenimiento del equilibrio y las fuerzas de la gravedad. Como ya vimos en las posturas de rotación, los dos hemisferios cerebrales están en permanente contacto mediante el flujo de información que circula por el cuerpo calloso y el cerebelo, este último situado en el occipital, y una de sus funciones es la coordinación de las cadenas musculares.

Para poder gestionar el equilibrio, necesitamos tener  herramientas que nos sitúen en el espacio y estas herramientas son los oídos y la vista.

Dentro del tímpano tenemos un sofisticado sistema para poder conseguir situarnos en linea con el horizonte, mediante unos líquidos y unos sensores  sensibles a este movimiento. 

Pero si este sistema falla tenemos otro alternativo y paralelo que es la vista, si abrimos los ojos, la linea del horizonte es una referencia para que los dos lóbulos cerebrales empiecen a tener información de referencia para la gestión muscular.

Tanto los oídos, como si de un sónar se tratase y la vista como punto de anclaje, son las herramientas que nos ayudan a mantener el equilibrio.

Implicaciones estructurales

La estructura ósea es mantenida por las tensiones de la musculatura, por lo tanto, esta se verá modificada por las órdenes eléctricas recibidas mediante el sistema nervioso. Las posturas en equilibrio generan una mayor tensión sobre las articulaciones y las lineas de carga de los huesos.

Contraindicaciones

Lo más importante a nivel articular es evitar las caídas en especial mujeres embarazadas y personas mayores.

A nivel muscular

Todas las cadenas musculares se activan con en este tipo de âsanas, generando fuerza y tonificación. Son posturas unilaterales con una permanente gestión de la tensión y la coordinación muscular.

A nivel orgánico

Son posturas que suelen comprimir los órganos, como por ejemplo Garudasana,  una postura en equilibrio y además en torsión interna, que comprime casi todos los órganos abdominales.

Al hacer una activación de todas las cadenas musculares también se accionan el sistema nervioso simpático, (que es en lineas generales los que activa el cuerpo), de esa manera las ondas eléctricas que viajan hacia los órganos (nervio vago) llegan con más intensidad, produciendo una reacción en la activación orgánica.

A nivel glandular

Pues muy parecido a los efectos sobre los órganos, el sistema nervioso simpático hace una activación de las glándulas, sobre todo las que estén implicadas en la zona, como en Garudasana serían, tiroides y paratiroides, timo, hígado-páncreas, suprarrenales y gónadas.

A nivel mental y nervioso

Como ya hemos visto las posturas de equilibrio obligan a los dos hemisferios cerebrales a trabajar en conjunto y eso se traduce en un mejor equilibrio y una regulación de las emociones. El sistema nervioso, sobre todo el simpático se activa de una manera muy rápida, permitiendo un mejor funcionamiento de la conducción nerviosa del cuerpo, que puede ser muy útil para aquellas personas que tienen afectaciones nerviosas o dificultad con la gestión de las emociones.

Las emociones y en especial la reacción emocional ante las situaciones de la vida son equilibradas por este tipo de âsanas, ya que como ya hemos visto intervienen los dos hemisferios cerebrales, el izquierdo racional y el derecho emocional. 

Joan Sendra